17/7/17

1 al 7 de Agosto: Semana de la Lactancia Materna

Apoyar la lactancia materna juntos
La leche materna es el único alimento que el niño/a necesita para los primeros seis meses de vida. Otro tipo de alimentos o bebidas, inclusive de agua, aumentaría el riesgo de que tenga diarrea u otra enfermedad. La leche materna es la “primera inmunización” del bebé, no existen formulas alternativas para su protección.

En 1979, ante la disminución de las tasas de lactancia materna a nivel mundial, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), organizaron una reunión sobre la alimentación del lactante y niño pequeño. El resultado fue la recomendación de un Código Internacional para controlar las prácticas de comercialización de fórmulas infantiles y otros productos utilizados como sucedáneos de la leche materna, es decir, como sustitutos parciales o totales de la leche materna.

En Mayo de 1981, la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) aprobó el Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna. Desde 1981, 24 países adoptaron el código en su totalidad o parcialmente y otros 27 países incorporaron a su legislación nacional muchas de las normas allí estipuladas.

La Conferencia Internacional de Nutrición del 1992 en Roma, definió que una de las principales estrategias para disminuir el hambre y la desnutrición es a través de fomentar la lactancia materna, concluyendo que una de las acciones para aumentar los índices de la lactancia materna en el mundo es la implementación del monitoreo del Código Internacional. Dicho Código, 25 años después, sigue siendo “la piedra angular” para las autoridades de salud pública en regular algunas normas básicas como:


  • No anunciar sucedáneos de leche materna, biberones, ni tetinas.
  • No obsequiar muestras gratuitas a las madres.
  • No realizar promociones en los sistemas de salud, que incluye no ofrecer suministros de fórmula gratis o a bajo costo.
  • No permitir que se entreguen donaciones o muestras gratuitas a las/los trabajadoras/os de la salud.
  • No utilizar fotografías de bebés, ni palabras que idealicen la alimentación artificial en las etiquetas de los productos; la información provista a las / los trabajadoras/es de la salud debe ser científica y objetiva.
  • La información sobre alimentación artificial, incluyendo la que aparece en las etiquetas, deberá explicar los beneficios y superioridad de la lactancia materna y alertar sobre los peligros relacionados con la alimentación artificial.


La implementación del Código es fundamental para la salud de los lactantes y niñas/os.

A pesar de los desafíos que suponen los trastornos sociopolíticos, la pandemia del VIH y los desastres naturales y aquellos ocasionados por la humanidad, hay una mayor cantidad de mujeres que practican la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses. No obstante, aún en aquellos lugares en donde la lactancia materna es parte de la cultura, las condiciones podrían no ser óptimas; y cuando la práctica común es la alimentación artificial, las consecuencias podrían ser nefastas.

El demorar o restringir la toma de leche materna y sustituirlas con otros productos antes de los seis meses, continúa siendo la práctica común que aumenta el riesgo de infecciones, alergias, enfermedades de largo plazo y muerte.

La alimentación con leche materna y la buena nutrición en la infancia son aspectos cruciales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, en particular, los que se refieren a la supervivencia infantil, como reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

UNICEF trabaja con aliados, gobiernos y comunidades para proteger y promover la lactancia natural, apoyando leyes nacionales relacionadas con la alimentación de los recién nacidos, mejorando la atención pre y posnatal y brindando recursos a las madres primerizas a nivel de las comunidades. Otra gran prioridad para UNICEF es apoyar la lactancia materna durante las situaciones de emergencia, cuando las malas prácticas alimentarias suelen contribuir a la mortalidad infantil.

10/7/17

Vínculo de Apego Seguro

Apego seguro
Una invitación a la vida.

Desde la concepción, el bebé inicia un recorrido denominado Desarrollo, que se extiende durante varios años.
El crecimiento y desarrollo de los niños durante los primeros años de vida son fundamentales y determinantes, para los sucesivos procesos de aprendizaje que llevan a cabo, como así también lo son las interacciones dentro de su contexto familiar y social.
El perfeccionamiento de todas las capacidades que el bebé va adquiriendo, depende de la maduración de su Sistema Nervioso Central, pero además muy especialmente de la atención y del amor que recibe, por parte de las personas que lo cuidan, y del tipo de relación que con ellas se establece.  Algunos definen como Apego, el vínculo afectivo que desarrolla el niño con sus padres, o personas más cercanas.  El tipo de Apego Seguro, es el que le proporciona la estabilidad emocional indispensable para la construcción de su personalidad, la confianza en sí mismo para explorar el mundo, y favorece la adquisición de destrezas.
De allí la gran importancia que tiene, la calidad que posea este vínculo.

Siendo generalmente la madre figura principal de Apego, se puede éste fortalecer e incentivar desde el primer momento de vida, a través de la Lactancia Materna, fuente insustituible de nutrición, acompañada además de caricias, miradas, y contacto corporal entre ella y su bebé.  De ese modo fluye la comunicación y la conexión, y la mamá se torna empática, sensible y sincrónica con el bebé, logra diferenciar sus necesidades, sus gestos precisos, y puede brindarle todo su apoyo y contención.
El Apego Seguro, comienza a construirse mediante el contacto piel a piel, la voz suave y amable, transmitiéndole afecto, alegría, seguridad. Y junto al alimento indispensable que recibe del pecho materno, el cambiarlo de posición, el estar presente su madre siempre que sea posible, el mirarlo a los ojos, y prestarle atención, son todos gestos y actitudes que llaman a la vida, que invitan a crecer, a evolucionar, a confiar en las propias capacidades y en los demás, a llegar a ser la mejor versión de uno mismo.
Es prioridad que los padres se asesoren tempranamente, acerca de las posibilidades para elaborar y sostener un Apego Seguro con su niño, tenga este o no alguna particularidad física, cognitiva o conductual.

Tengamos presente entonces que, estableciendo esa base de Apego Seguro, y de Confianza básica, que se traducirá luego en patrones saludables de futuras relaciones afectivas; y brindando una nutrición adecuada a través de la Lactancia, los padres promueven un óptimo desarrollo de su hijo, a lo largo de las distintas etapas de la vida, lo que se constituirá también en un beneficio para toda la sociedad, al incorporar en ella individuos sanos y plenos, con energía y creatividad para llevar adelante distintos proyectos de vida.


Marta  Evelyn  Rucci
Lic.  en  Terapia  Ocupacional
Mat. N°  S0166  F°  3  L° 1.
2017.

6/7/17

Lactancia Materna, Resfrío, Gripe y Gripe A.

Recomendaciones de lactancia materna cuando mamá está resfriada o con gripe
Comenzó el invierno y aumentan los casos de gripe. 
La lactancia materna protege a los bebés disminuyendo las posibilidades de contagio y los ayuda a recuperarse cuando se enferman.

Los bebés que no son amamantados suelen contraer infecciones con más frecuencia y gravedad que los bebés que se alimentan con leche materna. Durante la lactancia las mamás les transmiten anticuerpos a sus hijos a través de la leche materna. Los anticuerpos son proteínas generadas por el sistema inmunológico que ayudan a combatir infecciones. Ninguna otra leche, ni ningún otro alimento, contiene anticuerpos.

RESFRÍO Y GRIPE COMÚN 
Los resfríos y gripes comunes son infecciones de las vías respiratorias superiores (desde la nariz hasta la tráquea) generalmente de origen viral. Estos virus no se transmiten por la leche materna. De hecho, la recomendación es continuar con la lactancia, interrumpirla podría ser más peligroso porque el bebé dejaría de recibir -a través de la leche- las defensas que está fabricando la madre para esa enfermedad.
Estas enfermedades no tienen tratamiento específico antiviral y se curan solas en 5 a 10 días. Comúnmente, las drogas utilizadas para aliviar sus síntomas, son compatibles con la lactancia. Si se receta alguna puede buscarse en la siguiente página su grado de compatibilidad con el amamantamiento y encontrar una opción de menor riesgo, si fuera necesario: www.e-lactancia.org
No está justificado separar al bebé de su madre. El lavado de manos es importante para minimizar el riesgo de contagio.

GRIPE A 
Cuando una mamá que está amamantando contrae Gripe A puede seguir amamantando, es preferible que lo haga con barbijo y lave bien sus manos antes de tocar al bebé. Necesitará del apoyo y colaboración del entorno para sostenerlos y acompañarlos durante la enfermedad.
La Gripe A es contagiosa unos días antes de que aparezcan los síntomas, de ahí la inutilidad de separar a la madre del lactante. Tampoco está indicado separar a los recién nacidos de sus madres (Sendelbach 2012, Cantey 2013).
La gripe A tanto en la madre como en el lactante, es compatible con la lactancia. La interrupción de la lactancia aumenta el riesgo de contagio y la gravedad de la infección en el lactante. Los medicamentos antivirales son compatibles con la lactancia materna.
Si el bebé está enfermo, lo mejor es seguir amamantándolo, ofreciéndole el pecho más seguido durante la enfermedad. Los bebés enfermos necesitan más líquidos que cuando están sanos, la leche materna es mejor que cualquier otro líquido, aún mejor que el agua, porque también ayuda a reforzar su sistema inmune.
Si el bebé está tan enfermo que no puede tomar el pecho, se le puede brindar la leche materna con una taza, una jeringa o un gotero.
Se recomienda alimentar a los bebés menores de 6 meses con leche materna en forma exclusiva, continuando un mínimo de dos años, mientras se agregan otros alimentos.

OTROS CUIDADOS
Lavarse las manos frecuentemente con jabón durante 20 segundos y evitar toser o estornudar en la cara del bebé.

Fuente: Liga de La Leche Argentina