19/2/15

Nuestro espacio en Portales Médicos

Recibimos con gran alegría el certificado de acreditación de webs de interés sanitario, en la categoría educación, de nuestro sitio web, otorgado por Portales Médicos. (Nº de Certificado: WIS-150030). Con un clic sobre la imagen pueden verlo.




El mismo, desde hoy, acompaña nuestro espacio con un banner lateral.

Esperamos que nuestro sitio continúe sirviendo a cada una de nuestras visitas a fin de difundir la importancia y beneficios de la lactancia materna, el contacto piel a piel, la estimulación temprana... en el desafío que la vida nos regala al ser padres.



¿El feto es capaz de aprender?

Esta duda parece comenzar a contestarse. En primer lugar les presentamos un material de Priscila Guerra Lamadrid. Seguidamente, compartimos con ustedes un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia). ¿Ustedes qué piensan?


El filósofo griego Aristóteles pensaba que el feto puede adquirir “sensibilidad”. En la Europa Medieval, algunos creían que el feto podía tener ideas. Si Aristóteles y estos otros estaban en lo correcto ¿Cómo se adquieren estas sensaciones e ideas?…
Por lo general, los investigadores concuerdan en que feto es sensible al tacto y que puede oír en los últimos dos meses antes del nacimiento. El medio ambiente fetal puede ser tan ruidoso como una pequeña fábrica, con los ruidos rítmicos del sistema circulatorio, con el latir constante del corazón de la madre y los diferentes ruidos del sistema digestivo de ésta.
Los investigadores especulan que los sonidos que vienen del exterior deben ser amortiguados, ya que, para ser oídos, estos compiten con los sonidos interiores. El feto puede responder a ciertos sonidos. Los sonidos repetitivos o vibraciones tales como el latir del corazón resultan tranquilizadores, algunas veces le asustan pero parece calmarse si estos continúan.
Especialistas dicen que con el ejercicio del “Juego de la patada” puede ayudar a estimular el cerebro del feto. A los padres se les instruye para palmear la parte del Abdomen donde el bebé patea y a hablarle fuerte con palabras alentadoras, mientras se le enseña el vocabulario.
Aún no se ha identificado con exactitud si el feto es capaz de aprender. Si cabe la posibilidad de que no sea así, todos los especialistas coinciden en que los padres pueden fortalecer el vínculo con su hijo cuando aún está en el vientre.
[Por Priscila Guerra Lamadrid].

Los Bebés pueden aprender antes de nacer

¿Alguna vez se ha preguntado si la precoz capacidad de su bebé para hablar puede estar relacionada con los documentales que vio en la sobremesa mientras guardaba reposo en su embarazo? Pues tal vez la idea no sea tan descabellada. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) sostienen en el último número de PNAS (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América) que los sonidos escuchados en el útero pueden moldear el cerebro en desarrollo del feto antes de nacer e influir después en la adquisición del lenguaje y el habla. El hallazgo, aseguran los autores, podría servir para llevar a cabo intervenciones tempranas antes del nacimiento en aquellos niños cuyos familiares directos tengan algún tipo de dificultad en el lenguaje o padezcan dislexia.

A partir de la semana 27 de gestación, los bebés pueden percibir los sonidos de su entorno. No sólo se habitúan a la voz de su madre, sino que empiezan a familiarizarse con el idioma hablado en su entorno (reaccionan de forma distinta al sonido de las vocales de otros idiomas), las melodías que escuchan con frecuencia o fragmentos de historias que oyen mientras se desarrollan en el útero. Ya antes de nacer, el futuro bebé tiene cierta capacidad de aprendizaje y memorización, lo que muestran con su primer llanto, que ya tiene la entonación y ritmos característicos –la prosodia- del idioma de sus padres. Estos datos se conocían de antemano, pero no estaba claro si estos sonidos podían posteriormente tener alguna influencia sobre la adquisición y percepción del lenguaje durante la infancia.

Para averiguarlo, Eino Partanen y sus colegas siguieron a 33 mujeres finlandesas desde la 29 semanas de embarazo hasta el parto. Diecisiete de las madres (el grupo de aprendizaje) escucharon entre 5 y 7 veces por semana grabaciones de pseudopalabras de tres sílabas como "tatata" repetidas cientos de veces. En ocasiones en la sílaba media se cambiaba la vocal (“tatota”) o, por el contrario, con menos frecuencia la sílaba central se pronunciaba con un tono diferente, algo que raramente ocurre en finés, idioma natal de las participantes y sus futuros bebés.

El resto de las embarazadas (el grupo control) no escuchó ningún sonido. Después del nacimiento, se compararon en ambos grupos las respuestas neurales a las pseudopalabras.

Compensar dificultades genéticas
Según los autores, los resultados muestran que los bebés del grupo de aprendizaje, no sólo reconocían las palabras incluidas en la grabación, sino que eran capaces de reaccionar también a variaciones que no habían escuchado antes, como modificaciones en la intensidad de la vocal de la sílaba central o en su duración, algo que sirvió para comprobar que los recién nacidos eran capaces utilizar lo aprendido para procesar otras palabras parecidas, es decir, que habían generalizado su aprendizaje.

En concreto, el grupo de aprendizaje mostró una activación neural mayor para los cambios en la duración que el grupo de control. Además, dentro del grupo de aprendizaje, esa activación neuronal, evaluada mediante electroencefalograma, fue significativamente mayor en los bebés con más exposición prenatal a la grabación, que había oscilado entre 5 y 7 veces a la semana.

Estos resultados sugieren que el cerebro del feto es capaz de llevar a cabo aprendizajes auditivos antes del nacimiento y sufrir cambios estructurales que dan lugar a trazas de memoria duradera que puede influir en la adquisición del lenguaje durante la infancia, señalan los autores: “Las experiencias prenatales tienen una influencia notable en la precisión de la discriminación auditiva del cerebro, que puede respaldar, por ejemplo, la adquisición de la lengua durante la infancia. En consecuencia, nuestros resultados también implican que es posible apoyar el desarrollo auditivo temprano y potencialmente compensar dificultades de naturaleza genética”, explican.
[Por Pilar Quijada, ABC.es Neurociencia]

5/2/15

Neuronas y lactancia materna

Sobre las razones psicológicas hoy en día quizás sea Nils Bergman (Director de la Maternidad del Hospital de Mowbray, Sudáfrica) y el mayor especialista en estos temas. Lo cierto es que escucharlo hablar de la importancia de estar con tu bebé en las primeras 72 horas de su vida han hecho sentir a más de una madre culpable. La culpa no sirve de nada y menos cuando ya no puedes hacer nada por cambiar el pasado. Pero sí puedes hacer cosas por cambiar el futuro. Por eso, contémosle a otras futuras mamás que:

Justo cuando acaba de nacer, el nivel neuronal posee las mejores condiciones para su correcto desarrollo. Esas primeras horas son vitales para el resto de su vida las neuronas que se descargan juntas, se fijan juntas y las que no lo hacen no lo harán. A las 20 semanas de gestación un feto ya ha desarrollado todas las neuronas que tendrá en su vida.  Es fundamental la fijación de estas neuronas y esto depende de las experiencias vividas. Ya no se volverán a generar neuronas nuevas, sino que se irán eliminando. En un día una persona de entre 20 y 30 años de edad pierde alrededor de 10 mil neuronas, es decir, al año desaparecerán unos tres millones y medio.

Cuando hay separación madre-bebé, en un momento de gran importancia como es el nacimiento, muchísimos millones de neuronas no se están fijando correctamente, con las consecuencias a corto, medio y largo plazo que eso conlleva.


Neuronas, motivación, lactancia, contacto
Neuronas entre el nacimiento y los 2 años

Si quieren saber más de estos temas, las invitamos a visitar el blog de Nohemí Hervada, Mimos y teta