7/5/15

Tú eres la mejor madre del mundo

José María Paricio Talayero es Pediatra, Doctor en Medicina (UAM) y Diplomado en Estadística en Ciencias de la Salud (UAB). Fundador de www.e-lactancia.org, www.telasmos.org y Presidente de APILAM. En su libro ‘Tú eres la mejor madre del mundo’ aborda el tema del mito de la “buena madre”. ¿Cómo hemos llegado a tener que decirle a una madre a través de un libro que lo está haciendo bien?

El autor lo explica:
Creo que nunca habrá suficientes oportunidades para decirle a una madre que se siente mal que lo está haciendo bien. Las madres suelen tener tal grado de autoexigencia y quieren tanto a sus hijos que con frecuencia creen que algo que han hecho mal es la causa que ha podido perjudicar a su hijo. Hay que convencerlas que el virus que tiene su bebé no tiene nada que ver con lo que hayan hecho ellas los días anteriores, que lo habría tenido igual o de otra manera si hubiese hecho cosas diferentes. Aún se sienten más culpables si la enfermedad es seria o aparecen problemas escolares o trastornos de conducta. Es cierto que la influencia de los padres es mucha, pero muchas enfermedades nada tiene que ver con lo que hagan los padres y la personalidad y desarrollo del niño tiene que ver con muchas cosas además de lo que hayan hecho los padres.

Haber visto a tantas madres atribuirse culpas de modo innecesario, me llevó a dedicar un capítulo entero a hablar de la culpa en el libro.

En determinadas corrientes de la psicología y de la crianza se tiende a atribuir a la madre un papel único y determinante en todo lo que le ocurra a sus hijos en el futuro y eso no es cierto. Se les hace creer en un determinismo tal que viene a decir, simplificando, que si no lo abrazó o consoló bastante aquel día, por eso luego ha tenido los problemas que ha tenido. Estos agoreros que culpabilizan a las madres y casi no les permiten respirar, olvidan que hay muchas oportunidades en la vida para corregir posibles errores y que los factores de todo fenómeno suelen ser múltiples y que existe una cualidad de los humanos llamada resiliencia, la capacidad de reponerse a la adversidad.

Es habitual leer en multitud de Redes Sociales, blogs y foros a mamás que han optado por lactancia artificial quejarse de no ser “malas madres” por ello y argumentar que una madre que da el pecho no es mejor madre por hacerlo. ¿Por qué esa obsesión y esa lucha permanente?

Las decisiones que toman las mujeres suelen ser meditadas y profundas. Suelen estar ancladas en su interior a veces desde hace muchos años. La decisión por el tipo de lactancia no se suele tomar en el momento del parto ni mucho menos. Se afianza y define durante el embarazo, pero he podido comprobar entrevistando a escolares de entre 14 y 18 años que a esa edad la mayoría ya tiene una idea formada de lo que hará si un día tiene un hijo. El 99% ya lo sabía y esto contrasta con el menos del 10% de chicos que ya habían reflexionado sobre el tema.

Así pues una decisión tan arraigada obedece a motivos profundos, pueden ser familiares, estéticos, de relación con el propio cuerpo u otros y son decisiones válidas para cada mujer en concreto, sea que la haya tomado por el pecho o por el biberón. Ninguna es mejor madre que la otra, esto no es un concurso de puntos a ver quien tiene más. Desde el punto de vita de la ciencia, del riesgo epidemiológico que entraña una decisión u otra, está claro de modo teórico cual es la mejor decisión, pero no todo el mundo tiene acceso a toda la información de modo claro, las autoridades sanitarias y los agentes sanitarios en concreto no tienen un discurso claro y consistente, y aún teniendo la información correcta, lo que es mejor en teoría, a veces no es lo mejor para una madre en concreto y sus razones tiene. Me viene a la memoria el primer capítulo del libro de Ibone Olza, ‘Lactivista’, que titula “El pecho no es lo mejor”, vale la pena leerlo. Como también cuando nos recuerda, que aún si se da biberón , el modelo es el pecho y como tal hay que darlo (Ibone Olza: Dar el biberón como si fuera el pecho).

Creo que se pueden sentir más culpables las madres que quisieron dar el pecho a sus hijos y no pudieron darlo el tiempo que deseaban; a veces ni empezar les dejaron. Creen que es por su culpa, pero no es cierto: dar el pecho en una sociedad culturalmente de biberón y de muy pocos apoyos familiares, de amistades, y “de tribu”, es una verdadera carrera de obstáculos.

La culpa es antes del sistema de cuidados sanitarios que le dijo que todo era muy fácil y luego no pudo ayudarla en sus dificultades, o que le aconsejó todo lo contrario a lo que hay que hacer, o de un entorno social hostil o desconocedor de la lactancia.

Fuente: http://www.marujismo.com/

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