11/5/20

Qué debemos saber sobre los nidos de contención?

El uso de almohadas, nidos de contención, dispositivos de posicionamiento u otros objetos blandos, aumentan 5 veces el riesgo de muerte súbita del lactante en posición boca arriba y 21 veces en posición prona (boca abajo).

Esto se debe a que la permeabilidad de la vía aérea del bebé se altera si apoya su cara contra el nido o si tiene ligeramente flexionado el cuello contra éste, provocando asfixia o sofocación.

Es por ello que NO está recomendado su uso rutinario y sólo se emplean en unidades de cuidados intensivos neonatales para bebés prematuros, quienes permanecen monitorizados en forma permanente.

Entonces… ¿por qué está tan difundido su uso?


La publicidad favorece su uso para que el bebé se tranquilice y descanse durante los primeros días de vida, cuando es tan demandante de contención (“no se queda en la cuna”, “solo quiere estar en brazos”, “demanda el pecho a cada rato”). 

Esta  demanda del bebé NO justifica el empleo de los nidos.

Recuerden que se trata de una etapa de transición, de adaptación del niño a la vida fuera del útero materno y que requiere de contención para sentirse seguro. ¿Y qué mejor sitio que los brazos de su familia para lograrlo?

La puesta al pecho es frecuente cumpliendo  una función de vínculo con su madre, inmunización y estímulo de la lactancia.

Con el paso de los días, en la medida que el bebé reconoce a sus padres y se siente protegido, se irá tranquilizando. Además, cuando la lactancia progrese, una buena alimentación será el mejor inductor del sueño profundo (Les recomendamos ver la publicación sobre sueño seguro).

Como equipo de salud estamos para acompañarlos en esta nueva etapa que inicia con la llegada del recién nacido, y así poder guiarlos en la  toma decisiones que garanticen el bienestar del bebé, sin necesidad de recurrir a medidas poco seguras o confiables. 

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